Ejercicios de respiración

Para empezar nos sentaremos con la espalda recta, bien con las piernas cruzadas sobre el suelo, o en una silla. Si lo hacemos de este último modo, pegaremos el coxis al respaldo cuidándonos de que el resto de la columna se pliegue también a él. Si lo hacemos en el suelo, será beneficioso utilizar un cojín que eleve nuestra pelvis y facilite la curvatura natural de la espalda.

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Anapana.  

Nos concentramos en la quietud y el silencio interno cerrando los ojos, exhalamos profundamente y continuamos sintiendo única y exclusivamente el aire en el borde de las fosas nasales, rozando estas al entrar y rozándolas al salir. No es un ejercicio de pranayama, y por tanto no debemos intentar dominar el caudal de aire ni el ritmo respiratorio. Nos aportará paz, sosiego  y clarividencia. Podemos hacerla durante unos seis o siete minutos antes de continuar.

La respiración completa o yóguica.

Volvemos a exhalar profundamente a través de la nariz y comenzamos a respirar desde el abdomen, tras hacerlo varias veces intentaremos hacerlo con la zona media del tronco (sin que el abdomen se mueva); para ello colocaremos las manos sobre las costillas flotantes y observaremos como estas se distancian al inhalar. Seguidamente uniremos ambas respiraciones a la clavicular, ingiriendo aire una vez que llenemos el abdomen hasta que este revase el tronco; así estaremos utilizando toda nuestra capacidad pulmonar. Al hacerlo contaremos mentalmente: siete al inhalar (4: abdominal + 2: media + 1: clavicular) y siete al exhalar. Este ejercicio nos aporta fortaleza, haciendo que la postura expansiva de nuestro tórax invada también nuestra mente y depurando los residuos de las partes más bajas de nuestros pulmones.vishnu-mudra

La respiración alterna.                       

Sin dejar de practicar la completa o yógica colocaremos el antebrazo derecho en linea con nuestra traquea, cerrando los dedos indice y corazón sobre el centro de la mano, luego exhalaremos profundamente a través de la nariz, taponando después con el dedo pulgar el orificio derecho y aspirando por el izquierdo; retendremos, taponaremos el izquierdo con el meñique y el anular y exhalaremos e inhalaremos por el derecho, reteniendo también el vacío… cambiaremos al izquierdo y así sucesivamente. Realizaremos unas diez rondas completas y concluiremos exhalando por el orificio izquierdo. Una vez que tengamos experiencia contaremos mentalmente: siete al inhalar, siete al exhalar y cuatro en cada retención, al vaciarnos y al llenarnos. Esta respiración resulta extremadamente gozosa y hace de nuestra mente un mar en calma; algunos la denominan: la respiración que cura los nervios.

 

 

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