A dios no le importas

-¿Por qué insiste en advertirnos que a Dios no le importamos y qué lectura beneficiosa podríamos sacar de ello?

-No  tenéis porqué sacar ninguna lectura –contestó La Maestra.

– Pero cuesta pensar que Dios no piensa en nosotros –intervino un segundo alumno-, e incluso da un poco de miedo.

-Eso es lo que ocurre cuando le damos una lectura a algo, sea lo que sea: que nuestros pensamientos saltan de rama en rama y acaban cayendo en las fauces de la serpiente.

-Y la serpiente, ¿es el diablo? –tercio otra.

-No; la serpiente es el miedo. Al prestarle atención a Dios lo ponemos en duda; creamos sentimientos hacia él y lo alejamos de nosotras, volviéndonos cobardes y desvalidas. Los sentimientos siempre son contradictorios, como una nube que oculta y desvela la luna a su antojo. Dios no te presta atención y al no hacerlo no te olvida nunca, haz tú lo mismo con él.

Felipe Rubio

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