La culpa

Un hombre hizo dos casas para sus descendientes: estas viviendas son perfectas –les dijo,- no lo olvidéis nunca. Al cabo del tiempo algunas vigas de la casa que pertenecía a la más joven de las hijas se agrietaron debido a que la madera se secó convenientemente. Esta recordó las palabras de su padre y barnizó las vigas de nuevo haciendo que la protección llegase al interior de las grietas. Cuando le sucedió lo mismo a la hija mayor, optó por canjearlas; con las nuevas vigas trajo la carcoma y esta echó abajo la vivienda. La casa que levanté para vosotras era perfecta –le repitió el padre-; tú dejaste que en ella entrase lo que no le pertenecía y esto te dejó sin hogar. Del mismo modo podría la culpa arruinar nuestra vida si se instalara en ella.

Felipe Rubio

 

 

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