El tiempo de la siembra

-Maestra: dicen que usted está en contra de la propiedad privada.

-El que así habla, al menos, tendría que estar alejado de ella, pues no distingue matices y para él únicamente existe lo bueno: la propiedad privada, y lo malo: la ausencia de esta. Los matices, sin embargo son los sentimientos que esta despierta, y dichos sentimientos pueden ser sencillos o complejos. Si una pareja tiene una casa y se asienta en ella y en ella construye una familia, este sentimiento es sencillo y solamente aportará fuerza a la unidad familiar; mas si en esa misma familia la propiedad se convierte en una preocupación, el sentimiento se tornará complejo, ya que entre otras cosas incluirá el miedo. Entonces dicha preocupación podría ser heredada por sus hijos, y estos tal vez acabasen acaparando todas las propiedades posibles, y seguramente se hiciesen con un pueblo entero y si por dicho pueblo bajase un río restringirían el acceso al agua, que es la vida, a todos sus habitantes. El sentimiento de estos hijos sería el mismo que el de sus padres con indiferencia del número de pertenencias que tuvieran, esto es lo que quiero que comprendas.

-¿Cuál debería ser, entonces, la preocupación de esos padres?

-El amor y la conexión con lo divino siempre están ahí, de modo que no deberían preocuparse por estas, pero tampoco deberían dejar que ninguna otra preocupación se elevase por encima de ellas, ya que el desaliento trae menos comida a la mesa que la calma.

-¿Debemos entender estas palabras como una defensa de las religiones?

-Un hombre quería sembrar una de sus propiedades y otro le mostró como su rastrillo iba dejando surcos en la tierra, de modo que el primero tomó los surcos en sus manos y los transportó al lugar que debería sembrar, pero al dejar caer lo que había traído en las manos el surco había desaparecido, y así anduvo de un lado a otro hasta que se agotó el tiempo de la siembra. Un tercero, sin embargo, observó como aquello de lo que hablaban los surcos trabajaba, se hizo con su propio rastrillo y realizó la siembra sin problema.

-¿Qué parte es la religión y que parte es la conexión con lo divino en esto que nos ha contado?

-La religión son los surcos que se deshacen en las manos, y también es una propiedad privada.

-Pero, volviendo al tema de antes –dijo otro alumno-: ¿no es posible contemplar la propiedad privada a la par que lo divino?

-No, ya que entonces la propiedad privada se convertiría en lo divino.

 

Felipe Rubio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s