La fortaleza pacífica

-Maestra; usted, que se preocupa de la paz interior y exterior, ¿por qué insiste en hablarnos de la importancia de la fuerza?

-Y ¿por qué separáis vosotras la fuerza de la paz relacionándola con la guerra, sabiendo que el que ataca lo hace a través de la debilidad del contrario? Yo no me preocupo de la paz externa, como tú dices, del mismo modo que cuando me aseo no le lavo el rostro al reflejo del espejo, si no que al lavar el mío depuro ambos. Hace años, -continuó,- conocí a una pareja de profesores. De repente ella rompió la relación: siempre te has comportado conmigo como un profesor, le dijo, no como un amante. Lo malo es que cuando un profesor se siente inseguro, es decir débil, no imparte clases, sino que da órdenes.

 

Felipe Rubio

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