Cosa de todos

La recuperación del niño interior es algo que nos afecta a todos por igual, aunque en ocasiones se convierta en una suerte de necesidad encubierta, como cuando visitamos al dentista y solo después de que este ha realizado su trabajo nos percatamos de que era realmente necesario; de que nos daba miedo o incluso vergüenza darnos cuenta de que dentro de nosotros aún continuábamos gritando, ejerciendo la demanda de una atención que no pertenece solamente al pasado y que, a día de hoy, nos pone de acuerdo con nosotros mismos; brindándonos una herramienta terapéutica sin precedentes. La gran diferencia entre niños y adultos, si se puede llamar adulto a alguien que esconde a un niño entre rejas, es que los adultos temen a la muerte, y esto les vuelve vulnerables; los niños, solo temen a lo desconocido y esto les torna curiosos, y a fin de cuentas sabios. De algún modo todos los niños saben y experimentan en su fuero interno que la ausencia de curiosidad es la muerte, y de algún modo, también, solo nuestro niño interno puede librarnos del miedo.

Felipe Rubio

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