El tiempo de los diamantes

-En principio, la naturaleza hizo que los diamantes nacieran de unas florecillas color violeta denominadas diamantinas, pero también les dotó de la capacidad de generar pensamientos, no a la planta de la cual salían, sino a los propios diamantes. De este modo ellos comenzaron a generar pensamientos del tipo: “¡Cómo voy a ser capaz de llegar a brillar proviniendo como provengo de tan humilde planta”, o: “Alguien tan pequeño y débil, como yo, no podrá ser una joya hermosa e indestructible”. Así es como los diamantes pasaron a ser simples semillas debido a su propio pensamiento, y la naturaleza tubo que enterrarlos en el fondo de la tierra, escondiéndolos entre el carbón y abandonándolos durante milenios. A partir de entonces, cada vez que un diamante se queda un instante en silencio mental florece y espera a ser rescatado. La mayoría de las personas creen que se necesitan milenios para que esto suceda, pero es falso, se necesita un instante, un solo instante en el que la joya tome consciencia de sí misma.
-Maestra –preguntó una de las alumnas-, ¿qué quiere decirnos con esto?
-A ti, que tu momento de convertirte en diamante aún no ha llegado.

Felipe Rubio

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